El Norte de Perú

A eso de las nueve de la noche ya se leía “bienvenidos a Perú”. La emoción de los tres se podía sentir en todo el autobús, y a la vez estábamos deseando bajarnos ya. Llegamos a la terminal en Tumbes (ciudad que colinda con Ecuador). Al bajarnos conocimos los “mototaxis” que serían nuestros amigos en esta parte del recorrido. Son motocicletas con un asiento añadido a la parte posterior de la moto, para los pasajeros, y una pequeña canasta para el equipaje. Pareciéndose al final a triciclos.

De la terminal nos recomendaron el hostal Imperial, donde pasamos la noche. A la mañana siguiente desayunamos, recorrimos la plaza de armas y el malecón, que lo vimos por cinco segundos, ya que el deterorio y el olor a baño publico era lo que predominaba.

A medio día estabamos en la super microbus que nos llevaría a Máncora, una de las playas más visitadas y bonitas de Perú. La super microbus contaba con asientos destrozados, solo una ventana abría y tenía unas cortinillas azules que lo unico que hacían era estorbar. Pero no nos podía importar menos. Ibamos para la playa! A un precio super cómodo.

La primera impresión de Máncora fue <> Una brisa helada golpeaba la costa día y noche, pero la belleza de la playa y el viaje de promoción de un colegio de Lima, que en su mayoría eran mujeres, arreglaban todo. Seguido: hospedaje en una construcción, dejamos los bultos y a comer un delicioso cebiche peruano (si con b, aquí lo escriben así) con una Pilsen Callao.

Fuimos a recorrer la playa y fue cuando dimos con ellas. La playa de extensión es si acaso unos tres kilómetros, pero donde hay gente es como 300mts. En esos metros hay como cincuenta puestitos frente al mar, donde todos venden todo tipo de mariscos y comida tipica de la zona. Como se pueden imaginar el agua del mar es helada, así que el primer día le anduvimos de lejos.

En la noche parecía una noche en Coronado. Sueters, gorritos y pantalones largos eran nuestro atuendo. Fuimos a ver que nos ofrecía la vida nocturna de Máncora, la cual se limitaba a quinientos metros de calle, que dicho sea de paso esa calle es la Panamericana. Entonces se ven pasar buses, trailers y camiones cada cinco segundos, moviendo a la gente a punta de pitos de la calle.

Hay para todos los gustos en esos quinientos metros. Pero aparte del frío, unas cervezas y unas papas firitas la noche no ofrecía nada más. Es increíble lo temprano que la gente en Máncora termina la noche. A las 11:00pm parecían las tres de la mañana. Asi que regresamos a nuestra construcción y a esperar que amaneciera.

Salío el sol y decidimos que había que cambiarse de lugar, ya que el escándalo de la mezcladora y los trabajadores no era el óptimo para descansar. Después del almuerzo de la muerte, estudiamos las opciones y nos movimos al hotel Sol y Mar. Teníamos mesa de ping pong, piscina y un restaurante carísimo en el cual no comimos.

Seguro se preguntan por qué almuerzo de la muerte, ya les digo. Otra vez el sol había decidido irse, los abrigos volvían a nuestros cuerpos y Adrio parecía que andaba en el otro mundo. Asumimos que fue el cansancio del día de playa y la pésima noche anterior. Cerramos las puertas de la cabina como a las diez. Para que la madrugada nos contara que a Adrio algo no le había caído nada bien.

Con el sol de regreso me fui con Adrio a emergencias, porque ya era demasiado el dolor de estómago, y paso todo el día pegado a suero, grabol y cuanta cosa más se deleito el doctor administrarle en el suero. Tovi y yo mientras tanto almorzábamos y esperábamos en la cabina.

Ya con Adrio un poco más repuesto y con color en la cara, tomamos la desición de partir al día siguiente y no ese mismo día como era el plan, para que descansara y se repusiera por completo.
Eso nos restaba días para conocer lugares en la zona norte del Peru. Así que directo a Lima!

Como teníamos un día extra en Máncora porque el bus salía hasta las siete de la noche, buscamos una lavandería para tener todas nuestras prendas limpias, y nosotros a jugar ping pong y meternos al mar (sí ,sí nos metimos!) Ese mismo día conocimos a Flavia y a Maria José, que fue donde nos enteramos que eran de Lima y que andaban en un viaje de graduación, y ese mismo día se iban.

La ropa limpia, todo empacado para partir, nos comimos algo pequeño y a esperar el bus. El bus que en teoría duraba doce horas se extendió hasta diecisiete horas. Hasta el momento el transporte más incómodo y hediondo que nos ha tocado. La gente comiendo pollo con papas, cualquier cantidad de frituras que se puedan imaginar y un olor a pescado que llegaba por oleadas. Tuvimos tanta suerte que al llegar a Lima nos dimos cuenta que lo que apestaba a pescado eran los sacos que iban a la par de nuestros bultos. Sí… la ropa que estaba recién lavada y los bultos no olian a otra cosa que a harina de pescado.

Nos dimos cuenta de eso, cuando llegamos al Hostal Eurobackpackers y en nuestro cuarto olia a bus todavía. Buscamos otra lavandería para lavar los bultos, que al principio creíamos que era solo eso lo que olía, pero en Lima en las lavanderías no lavan bultos. Ya iban a ser las cinco de la tarde y no nos daba tiempo de dejar la ropa lavando para llevárnosla al día siguiente. No quedaba más que lavar los bultos a mano y rezar por que estuvieran secos para medio día. En efecto, no estuvieron secos… compramos bolsas y todo al bulto. Tampoco era que estaban chorreando agua, pero si suficiente para mojar la ropa.

Esa noche en Lima estuvimos hablando con Venus, Guisella, Stephanie y José Antonio, todos gente del hostal menos Stephanie. Luego visitamos el centro comercial que esta ubicado en el malecón de Miraflores, nombre de la zona donde estaba nuestro hostal. Una vez más dimos con el Escazú de la zona y los precios altísimos en todo lo que nos fijábamos. Regresamos a descansar ya que nos esperaba un bus de 24 horas que nos llevaría a Cusco.

El bus sería de la compañia Cruz del Sur. Un bus de dos pisos, donde los asientos de abajo se convierten en cama y los de arriba en semi cama. Los asientos súper comodos, el pasaje incluía cena y desayuno. Vimos muchas peliculas y hasta internet gratuito durante el primer tramo del viaje, ya que al empezar a adentrarse en los Andes no hay cobertura.

Los paisajes son impresionantes. Zonas absolutamente desérticas donde una que otra chocita se pueden ver, para después empezar a adentrarse en los Andes. Donde picos gigantes se levantan hasta el cielo y nosotros a la par siguiendo el curso del río. A eso de las diez de la mañana se empezaba a divisar la ciudad de Cusco. Sus techos de tejas, las calles pequeñas, parecían una maqueta colonial desde la montaña. Otro hostal recomenado en la terminal, el “Apu Wasi”, y a dormir.

Después que en dos días y medio recorrimos casi 1300km, estábamos completamente muertos, así que no hicimos más que almorzar e irnos a dormir. Al día siguiente llego don Hernan Soto (el encargado del nuestro tour para el camino inca) para dejar todo listo, entregarnos las bolsas de dormir y darnos un pequeño resumen de lo que nos espera los próximos cuatro días de caminata.

Ahora estamos a punto de ir a dormirnos, pero no queríamos irnos sin dejarlos al tanto de lo que ha pasado hasta el momento. Ya que a las 6:30am llegará una micro bus por nosotros y un par de horas después estaremos caminando hacia Machu Picchu.

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11 comentarios en “El Norte de Perú”

  1. Desde buena mañana hicimos los cálculos horarios que nos permitieran acompañarlos en este tramo que iniciaron. ¡Qué maravilla! ¡Y qué envidia me dan!Disfrútenlo mucho.
    Y…¡cuidado con las comidas! Recuerden que el pescado, sobre todo, es “muy señor”, y tiene que estar absolutamente fresco. Cúidense mucho. Besos.

  2. El Camino del Inca, el silencio anunciado de 4 o 5 días, el verdadero destino de su viaje, ya de por sí tan maravilloso y especial, hace sentir que están ahorita mismo en algo sagrado, misterioso y muuuy grande! Suerte! Me muero por leer lo que tendrán qué contar a su regreso de esta larga caminata. Abrazos!!!

  3. Vamos siguiéndolos con gran expectación sobre qué será lo siguiente que les espera. Sentimos mucho el contratiempo de Tui y por suerte no duró mucho. Cuídense mucho y que Dios les siga acompañando.
    Tito y Tita

  4. Mal ride con el transporte oloroso a pescado. Se hubieran ido con Flavia y MJ!

    Lo del pescado, pues bueno era cuestión de tiempo a ver quien sería el primer caído…

    Miraflores es bonito, casi lo único bonito de Lima.. jeje

    Suerte con MP, que si no me equivoco estarían viendo mañana lunes 🙂 alegría

    Espero su reporte post, y buenas fotos con el reverso de la Cusqueña!

  5. Ups! Esto lo escribí antes en Guayaquil, jejejeje, “se me chispoteó”…

    Que rico que todo les vaya saliendo súper, claro esta salvo lo de Adrio, primero por lo aburrido que es que lo tengan a uno en una clínica, segundo que se les modificó el plan y tercero por que mi cuñada los extrañó en Lima. Suerte y Adelante!!!!

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