Cali y Popayán

Es una experiencia extraña viajar en bus durante toda la noche. Uno nunca va realmente dormido y, después de un rato de monótono camino oscuro, tampoco va realmente despierto. Así que las 10 horas a Cali pasaron en un trance adormilado.

Llegamos tempranito en la mañana a la capital de la salsa en Suramérica. Así le dicen con mucho orgullo a esta ciudad, donde todo es “rumba”, baile y salsa, mucha salsa. Hay una cantidad inmensa de discotecas donde ir a bailar, muchas de ellas con grupos en vivo que tocan salsa toda la noche, y además las principales son lugares muy high tech, grandes, con super sistemas de sonido y luces. Realmente da pleis tu bi para los que disfrutan de menear la pera al son de los mejores ritmos tropicales. Como se podrán imaginar, ninguno de nosotros cae en esa categoría, así que Cali sería de pasada no más (aunque Tovi estuvo demostrando sus habilidades en cierta acera de Bogotá una noche hace no mucho)

Llegamos a un hostal en la zona norte de la ciudad, que es la mejorcita. Descansamos toda la mañana, porque estábamos golpeados de la travesía nocturna. Nos fuimos al centro a conocer, y pues no hay mucho que ver. Nos sentíamos como caminando por San José, y además era sábado entonces como que todo estaba medio muerto. Hicimos un intento por encontrar el Museo de Arte Moderno, pero no dimos con él y desistimos. Optamos por ir a caminar de nuevo al norte; básicamente el Escazú de Cali. Caminamos por la avenida 6, famosa porque sobre ella están la mayoría de los grandes clubes de salsa.

Almorzamos por ahí y dimos con un Juan Valdéz, hacia el cual marchamos decididamente. La otra razón por la que Cali es famosa es por que supuestamente ahí están las mujeres más lindas de Colombia, y si eso es cierto, en el Juan Valdéz vimos una pequeña muestra. Como les digo, estábamos en el Escazú de Cali, así que estaba repleto de chiquitas pipis bonitas. Disfrutamos del café y al volver al hostal nos enteramos que cerca había un bar donde tocaban música andina, trova y rock en español. Justo nos disponíamos a salir cuando apareció Freddy, quien cuida el hostal en las noches, y nos dijo que el bar ya no existía.

Confundidos y perturbados por esa noticia, nos sentamos seriamente a discutir el futuro de nuestra noche en Cali, y descubrimos que nos quedaba algo muy importante por hacer antes de salir de Colombia. Era imperativo probar la Costeña! Así que tomamos la iniciativa y nos lanzamos a la refrigeradora del hostal. Después de una buena sesión de Costeñas, llegamos al veredicto: es buena!

No valía la pena quedarse más en Cali y a la mañana siguiente nos dirijimos hacia Popayán, a 3 horas de Cali, en el departamento del Cauca. Popayán, conocida como “la ciudad blanca”, es una ciudad colonial increíble, donde todas las construcciones, al menos en el centro, son de adobe, pintadas de blanco y con techo de tejas. La alcaldía de la ciudad no permite pintar las casas de ningún otro color, y no se permiten techos que no sean de tejas ni construcciones de más de dos pisos. Además es muy importante en la historia sociocultural y política de Colombia: más presidentes Colombianos han nacido en Popayán que en ninguna otra parte del país, y también ha sido cuna de importantes poetas y pintores. Además ahí se encuentra la Universidad del Cauca, de las más antiguas y más importantes de Colombia.

La magia colonial de Popayán fue acentuada dramáticamente para nosotros por una feliz coincidencia: llegamos domingo, y las calles estaban desiertas (no sabíamos que tan desiertas hasta el día siguiente, cuando nos encontramos en medio de un mar de gente y carros en todas partes de la ciudad) Pero ese domingo disfrutamos de una paz y soledad total en las calles del centro, que nos permitió apreciar mucho más profundamente la arquitectura y el aire de ciudad colonial de Popayán.

Caminamos por horas en las blancas calles desiertas. En una de las tantas vueltas, nos topamos de frente con el Museo de Guillermo Valencia, un importante político diplomático poeta nacido en Popayán. Llamándonos a entrar estaba un letrerito indicando que ese día, por ser último domingo de mes, la entrada era gratis, así que entramos a la casa de don Guillermo y conocimos todo sobre su vida y su obra. Igual de impresionante que la obra de este señor era la casa colonial, perfectamente preservada, incluyendo su cama, su vestuario, su oficina y los 8 mil libros que pertenecían a él. Los leyó todos.

El sol cayó y el resplandor de las paredes blancas fue sustituido por el de los faroles amarillos que iluminan cada calle de la ciudad. Habíamos caminado incontables cuadras buscando un lugar donde tomarnos un café, sin percatarnos de que justo frente a nuestro hostal estaba el mejor café en el que hemos estado en Colombia: Café Tierradentro. Disfrutamos de un delicioso jugo de lulo (digo yo que es como tomar fresco de carambola, un poco más ácido y más fuerte en sabor) y acordamos extender nuestra estadía en Popayán un día más.

Dormimos plácidamente en el Hostal Casa Familiar, una casa colonial atendida por Doña Lina, una señora muy callada pero muy amable. A la mañana siguiente fue grande nuestra sorpresa al encontrarnos un Popayán completamente distinto, muy transitado de carros y gente (principalmente universitarios; según nos contaron, Popayán ahora es una ciudad de carácter muy universitario, lo cual se evidencia en la gran cantidad de grafittis y afiches de denuncia política).

Caminando se aprende la vida, y nos hemos hecho bastante buenos en eso últimamente. Así que seguimos nuestra caminata por Popayán y nos dirigimos al morro de Belalcázar, una pequeña montaña artificial al este de la ciudad, coronada por una estatua de Sebastián de Belalcázar, fundador de la ciudad. Desde ahí pudimos ver el mar de techos de tejas que es Popayán, una vista excelente. Bajamos y anduvimos merodeando por la zona de la universidad, luego por el centro y cuando nos dimos cuenta estábamos de nuevo sentados en el Tierradentro con otro vaso de jugo de lulo en la mano.

No salimos del café en toda la noche, y estuvo genial. Tomamos capuccino y disfrutamos de una pizza margarita que estaba, como diría Carlos, perfecta (no tengo otra palabra mejor para describirla). Por cierto que fue noche de celebración: llevamos un mes de viaje! Así que terminamos la noche con una copa de vino (un vino caliente y dulce, nunca lo habíamos probado así pero rico) con la cual brindamos por nuestro primer mes de avanzar constantemente hacia el sur. Popayán nos sonreía con una gran luna amarilla; un broche de oro gigante en el cielo, con el cual cerramos Colombia.

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12 comentarios en “Cali y Popayán”

  1. PERFECTO!! Lindo relato de las experiencias vividas en este final de travesía por mi país, Colombia.

    Me encanta que la Costeña (LA CERVEZA) les haya gustado… Es lo más parecido a una Imperial que se puede conseguir en por esas, nuestras tierras.

    Una notica: el Lulo es una furta que en Costa Rica se conoce como NARANJILLA (es, si señores, la mismísima Naranjilla)

    De nuevo, un abrazo y mis mejores deseos para su pasada por Ecuador… Por cierto, ¿la visa todavía está vigente? ¿no tendrán problemas migratorios?
    Abrazos

  2. Viejos queridos, otra vez yo.

    Acabo de ver las nuevas fotos de Bogotá y se me hizo agua la boca con la PICADA que se comieron en ruta a Zipaquirá

    En una semana estaré comiendo lo mismo y brindando por Uds.

    Felíz resto de periplo

  3. yo tambien voy a comer de esa picada asi que ñaca ñaca!!
    que varas que no hubo mucho que hacer en cali, pero bueh, al parecer es como todo salsero y tropicalon…jaja
    el vino caliente y dulce no era como con canela y tenia un nombre asi como “Glögg”?
    en todo caso, me alegra que hayan posteado tan rapido, sigan updateandonos con noticias y cosas cul!!

  4. La Costeña yo no la probé… lástima. Suban las fotos para conocer Popayan! Suena toda chivis. Saludos…!!
    PSD oh César y su canela en todo…. Swedish dude

  5. Uff mae, que buena crónica de Popayán. Será uno de mis próximos destinos. Tomaré jugo de lulo y me comeré una pizza Margarita en Tierradentro… (se me hace agua la boca)

    Besos

  6. Qué lindo escribís! Me dieron como ganillas de llorar de imaginármelos en Tierradentro todos felices, probando todo lo que puedan, celebrando juntos, solos. Hasta que se me hace un hueco en la panza de sólo pensar lo que están creciendo. Van a volver otros…
    los amo!

  7. que bueno un lugar de salsa en vivo! jaja , yo quiero aprender a tocar salsa.. pero no salsa esa de salserín que alegra muchos corazones , sino como mas chivis…
    me imagino a riky bailando en la calle! jaja oh , si que me hubiera gustado estar ahi!
    los felicito por su primer mes ! yeah!

  8. Gracias por hacernos participar de su viaje de una forma tan linda!!! Que todo siga igual de bien que hasta aquí!!! Mejor, si es posible!!! Besos

  9. No habia pasado por aca. Caminar por calles desiertas es de lo mejor que hay. Lo recomfortante del silencio y esa soledad. Y bueno supongo que sean blancas ayuda al sentimiento. Super chiva que pudieran ir al Museo de Guillermo Valencia 🙂 <3 Los quierou.

  10. dem cool q hayan conocido mi ciudad natal(Cali), y q expresen a los q no han tenido la oportunidad de conocerla, lo bien q se sintieron x aca y demostrarles a todos q esto no es tan malo como todos creen, dem chiva!!!! gracias de vdd, yo tambien amo CR.

  11. hey!!! se me olvidaba decirles q dem mal ride q no conocieron bien Cali,(Sn Antonio, las 3 cruces, los cafes, la trova…etc) para la proxima me avisan! Falta d comunicacion! les doy un tour!!!

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